Escucho propuestas para inmolarme acústicamente. Paro el oído, la bajo con el lóbulo derecho, de forma que no se percate, y de ahí en más cualquier canción suena a plush. Onomatopéyicamente hablando comenzamos a gatear, metemos una parada en boxes, mientras un can de pocas pulgas planea una cresta al revés e infantil. Para finalizar y ponerle un fin abrupto a la tarde incrustamos una canilla en la tele y hacemos buñuelitos de torta frita. Delicia!
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